viernes, 8 de mayo de 2020

CORONAVIRUS: Irresponsabilidad y desacato.

“No se puede escapar de la responsabilidad del mañana, evadiéndola hoy”.

-Abraham Lincoln







Lo dije antes y lo reitero, la pandemia ha sacado lo mejor y lo peor de la raza humana. Autoridades, gobiernos, sociedades y pueblos, todos hemos sido afectados en gran medida por el coronavirus. 

Desde mandatarios y gobernantes que no han sabido responder con responsabilidad y criterio ante el tema, pasando por quienes han hecho una labor encomiable y ejemplar, hasta las personas que han satanizado al personal del sector salud y lo han agredido. Por otro lado están los que han aplaudido y apoyado a esos héroes sin capa y quienes han puesto el ejemplo ayudando a los necesitados. Pero también existen los que no creen que exista el “mentado” virus o sabiendo del mismo, han desacatado las medidas de precaución poniendo a propios y extraños en riesgo.




Me parece sorprendente que en pleno siglo XXI y ante un hecho inesperado y trágico como lo es el coronavirus, haya personas que, pudiendo obedecer las reglas del juego, las hayan ignorado, se las hayan pasado por el arco del triunfo exhibiendo una muy grave irresponsabilidad y, lo que es peor, poniendo en peligro a los demás.

Pero esta aparente insensibilidad tiene su origen en el miedo, donde  es mejor ignorar el problema para evitar que me afecte o por el contrario, se piensa que es poco probable el daño del mismo, por lo tanto las medidas de precaución disminuyen en este sector de la población.



Sin embargo, la irresponsabilidad de sociedades y pueblos frente a la pandemia también tiene otras explicaciones. 

Para Margarita Guillé, periodista experta en temas de género y derechos humanos, a quien consulté para este análisis, existe un tipo de sociedad en México que vive en la desinformación y en la “posverdad”, alimentándose de cosas que no son ciertas y aunque las perciba como verdades, opta por ignorarlas y hasta desmentirlas. 

“Prefieren permanecer en este mundo de fantasía más allá de la verdad”, considera la especialista.

Por otro lado, este segmento considera que el coronavirus con todo y las evidencias de contagios y defunciones, desestima el tema y lo ve como un complot de fuerzas obscuras para eliminar libertades. Por lo tanto, la postura ante las medidas tomadas por el gobierno y las autoridades por parte de estas personas es la resistencia “para no dejarse oprimir más”.



Supondríamos que estos segmentos pertenecen a grupos marginales, engañados e ignorados históricamente, por lo tanto, estarían dudando de todo, lo cual es bueno, pero no en estos momentos donde la urgencia clama y reclama precaución por ser un tema de vida o muerte. La realidad es que, se trata de amplios sectores de la sociedad mexicana que, a lo largo de la historia, han sido utilizados y dejados de lado, por lo tanto, les resulta difícil creer en la autoridad.

 Sin embargo, y hay que decirlo, he sabido de vecinos no pertenecientes a esta parte de la población o todos los hemos visto en Facebook y redes sociales, porque además lo presumen, haciendo gala de fiestas, festejos y reuniones, donde la sana distancia y el protocolo, se lo pasan por alto (o por ahí). Habría que recordarles que el coronavirus no respeta a nadie, así seamos familia, amigos o conocidos; todos podríamos infectar, si no nos cuidamos y cuidamos a los demás.



Para el Psiquiatra Roberto Turrubiates, a quien también le pedí su opinión, las personas que, pudiendo acatar las medidas de precaución y no lo hacen, se debe a que poseen una “pobreza en cultura y educación social”. Para el experto, con el desacato, estos individuos estarían retando a una sociedad que creen superior.

Como quiera que sea, los protocolos para mitigar los contagios deben ser guardados en la medida de lo posible, porque no es un tema menor, se trata de consideración y empatía, y me atrevería a decir que de autoestima, amor propio y amor al prójimo o por lo menos instinto de sobrevivencia.

He sabido de personas que viajaron en semanas anteriores por ciudades de Estados Unidos, en pleno corazón de la pandemia y con los contagios al alza, sin cuidado alguno y, lo que es peor, en la fiesta, los desmanes y toda clase de diversión. Que no está mal y no se trata de ser moralinos, pero que en este tiempo, es poco menos que inaceptable.




Lo cierto es que, por no acatar estas normas “como Dios manda”, fue como la pandemia causó estragos en países como Italia. Por increíble que parezca y ante las razones que sean, los sistemas de salud han quedado rebasados por personas así, indolentes, irresponsables y desconsideradas. Creo que en México aún estamos a tiempo de salvarnos y salvar a los demás.

Y recuerda que existen médicos, doctoras, enfermeros, reporteros, choferes del transporte público, personal de limpieza, vendedores ambulantes, policías y una interminable lista de mexicanos que, aunque quisieran no pueden...

Así que, si tu puedes mejor #QuedateEnCasa y acata las medidas de higiene y precaución.

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